
La presentadora y actriz dominicana Clarissa Molina reveló este martes que está siendo víctima de una campaña de desprestigio en redes sociales mediante el uso de inteligencia artificial, una situación que calificó como preocupante debido al impacto que podría tener en su imagen y carrera profesional.
Durante una intervención en el programa El Gordo y la Flaca de Univision, la también ganadora de Nuestra Belleza Latina VIP explicó que han estado circulando contenidos falsos en los que se le atribuyen declaraciones que nunca ha realizado.
“Me están vinculando con alguien que realmente no está pasando absolutamente nada y no viene solamente de eso, sino que ahora me están poniendo en una campaña que estoy hablando contra los mexicanos. Aquí lo peor de todo es que es inteligencia artificial, está hablando con mi propio tono de voz”, expresó la comunicadora.
Molina manifestó su preocupación por el avance de esta tecnología y el riesgo que representa cuando es utilizada con fines malintencionados.
“Yo le pido a usted que si me ve hablando de un tema delicado de política en internet es totalmente mentira”, advirtió, al tiempo que aseguró que no tiene control sobre el uso que terceros puedan hacer de su imagen y voz mediante herramientas de inteligencia artificial.
La conductora destacó que este tipo de contenidos falsos pueden afectar seriamente la reputación de cualquier figura pública, especialmente cuando involucran temas políticos o sociales sensibles.
“Yo no sé hasta dónde va a llegar para perjudicar a uno que solamente está trabajando día a día”, expresó.
Por su parte, Raúl de Molina mostró su respaldo a la presentadora y aseguró que muchas personas lo han contactado para preguntarle sobre los rumores que circulan en redes.
“Creo que lo que te están haciendo a ti es para dañarte tu carrera. Es increíble las barbaridades que dicen de ella en Instagram y TikTok”, comentó el veterano conductor.
Clarissa indicó que ya está trabajando en alternativas para enfrentar la situación y reiteró su llamado al público a verificar la información antes de creer o compartir contenidos generados con inteligencia artificial.
El caso vuelve a poner sobre la mesa los desafíos que enfrentan las figuras públicas ante el uso indebido de tecnologías capaces de replicar voces e imágenes de manera cada vez más realista, generando desinformación y poniendo en riesgo la credibilidad de quienes son afectados.




